De nuevo en uno de los lugares más mágicos en los que he tocado. Una casa en lo alto del Albayzin convertida en refugio de artistas, un espacio escalonado abierto a la atmósfera de esta ciudad atemporal.

El sábado al atardecer haré un concierto que será un adelanto de los nuevos temas que estoy cocinando para el nuevo trabajo que saldrá (espero) a principios de 2019.

El domingo por la mañana mi taller “El cuerpo como instrumento”, taller que ya impartí en este lugar en septiembre y del que salió uno de los temazos nuevos “Granada”.

No puedo estar más emocionada